· Texto: | Video: Gentileza Pares TV

Para financiar obras y viajes, El Timón realiza y hospeda una serie de eventos durante el año. “Unos de los que más gente convoca son los torneos de canotaje”, cuentan en el club. También están los más sociales, como la “Noche Mágica”: recorrido en bote, juegos y comida (el guiño del nombre: se realiza una noche de luna llena, usualmente en marzo). Pero ninguno eclipsa la particular competencia que se apodera del predio hacia fin de año… Ya el nombre seduce al curioso: Dónde caga la vaca.

La escena tiene lugar en la parte de atrás del club, sobre un terreno de unos 20x20. Y se asoma como respuesta a una pregunta jamás formulada: ¿Qué tienen en común un equipo de básquet y la fisiología de una vaca?

Aquí el punto de cruce está en la tierra. Sobre el perímetro delineado, la organización (esto es, entonces: la subcomisión de básquet del club) proyecta una subdivisión en parcelas de un metro cuadrado. Y cada una se vende a un valor de 150 pesos.
 

 

 


Los participantes y el público en general cercan el campo de acción. Hay comida, hay bebida en mano, hay sobremesa ambulante. El evento es el acto central en la jornada. Entran las vacas. Comienza la lotería.

Como bolas que recorren una ruleta, los animales deambulan por las parcelas. En cuanto una de ellas le hace honor al nombre del juego y sacude la pieza de tierra de algún participante, queda decretado el gran ganador, acreedor inmediato de 10 mil pesos. Pero también hay segundo premio: el dueño del espacio donde la vaca orina se lleva dos mil. Es burlonamente significativo: N°1 y N°2 aparecen invertidos.

"Es algo original, divertido y atrae a la gente. La idea es destinar lo recaudado a las obras del gimnasio que se está construyendo", nos cuentan desde la institución. De la necesidad, un recurso. De lo impensado, una tradición.